Curación de contenidos

El de la curación de contenidos: cómo sacar posts adelante sin saber del tema

Cómo mola cuando te hacen un encargo de redacción y pilotas a tope del tema, ¿eh?

Coser y cantar, que diría alguno.

Lamentablemente —mucho—, esto pasa de uvas a peras.

La pasta es la pasta, y por mucho que te guste la NBA no vas a poder hablar de la hostia de James este año en la regular seasson si tu cliente vende coles de Bruselas frescas.

Lo más normal cuando te hacen un encargo es que tengas que investigar.

Investigar para sumergirte en el tema y para conocer la jerga empleada. En definitiva: para hacer un buen trabajo, que por algo nos pagan como redactores.

El proceso que va desde que te hacen un encargo hasta que lo entregas, si no tienes ni pajolera idea del tema, se conoce como curación de contenidos.

Curar contenidos no es lo mismo que copiar, ojo.

Jamás.

La curación de contenidos consiste en leer, inspirarte, apuntar cosillas, aportar y sacar un contenido propio y único, con tu sello inconfundible.

En el post de hoy vamos a hablar de eso.

De cómo curar contenidos de otros autores sin copiarles.

Y te voy a decir cómo lo hago yo, que llevo un tiempo escribiendo para una empresa del sector fintech —del que no tengo ni idea; nada que ver con la redacción turística— y curo contenidos semanalmente como si no hubiera un mañana.

Y eh, spoiler: la cosa funciona.

Los 5 pasos que sigo cuando hago curación de contenidos

De pe a pa, estos son los pasos que sigo cuando curo contenidos al escribir sobre cosas que desconozco.

Cuando me toca escribir del sector fintech que te decía, los pasos #1 y #4 los hacen por mí. Me facilita la labor el equipo de marketing del cliente.

Normalmente no será así, así que… vamos a ver el proceso de curación de contenidos completo.

#1 Busco fuentes y leo muy por encima

Si he de posicionar una o varias palabras clave, lo ideal para buscar las fuentes es poner esas keywords en Google y ver los primeros resultados.

Igual te sirven dos, cinco o ninguno; depende muuuucho del tema.

Cuanto más específico es el asunto, menos referencias encontrarás.

En este primer paso el objetivo es darle una primera leída al tema, muy superficial, para que te vaya sonando.

No hay que apuntar nada; solo repasar qué se dice sobre A o sobre B, qué se repite de unos posts a otros y, en fin, qué fuentes te pueden servir una vez las hayas ojeado todas.

#2 Elijo mis referencias de inspiración

Buscar en Google sin ton ni son puede convertirse en una tarea infinita.

Hay que poner un límite.

Cuando creo que tengo una idea aproximada del tema y considero que, con la leída por encima, ya tengo las fuentes necesarias para desarrollar mi trabajo, cierro el chiringuito.

Es decir, dejo de buscar en Google y solo me dejo abiertas las pestañas con las que voy a trabajar, que idealmente serán entre dos y cuatro o cinco.

#3 Leo muy a conciencia y apunto ideas sueltas, en plan caótico total

El punto #3 es, de largo y con permiso del quinto, el más importante para que la curación de contenidos salga bien.

Consiste en coger las fuentes elegidas y leértelas de forma muy muy muy consciente.

Tienes que hacerlo lo suficientemente bien como para, tras acabar, ser capaz de explicarle a alguien de palabra cómo es o de qué va exactamente el tema que estás tratando.

Es como si te fueran a poner un examen oral y te dijeran que tienes 10 minutos para leerte bien el tema, que luego te lo quitan de delante y vas a tener que responder preguntas.

Pues igual.

Leer las fuentes elegidas a conciencia te permite «saber» del asunto. Saber mucho, quiero decir.

Para trasladar ese conocimiento a tu trabajo, mientras lees a conciencia tendrás que apuntar las ideas más importantes en una libretita en papel.

¿Y cómo apuntarlas?

Ahí ya no te puedo ayudar, porque yo lo hago de forma caótica.

Apunto un poquito aquí, esto al lado, esto encima, esto otro debajo, etc.

Si algo es muy importante lo marco con un dibujito al lado, para que cuando vaya a escribir el post mis ojos sepan dónde está la información más imprescindible.

Otra cosa importante en esta fase es la de no copiar anotaciones.

Está bien que plasmes las ideas, pero no copies literalmente lo que lees por la pantalla en tu libretita.

Te anotas todo lo que creas que te tienes que anotar y lo haces como consideres, pero nunca copiando de forma literal.

#4 Pienso en el factor diferencial y marco una estructura

El algoritmo de Google funciona así: lee los códigos fuente de las webs, juega con las posiciones para los términos que se repiten subiendo unas y bajando otras, saca datos del comportamiento de los usuarios y las va posicionando nuevamente, esta vez de forma más «definitiva».

Con eso definido, ya sabes qué gusta tanto a Google —por cómo está optimizado— como a los usuarios —por algo Google pone esos posts los primeros—.

¿Cómo entrar ahí y ponerte incluso por encima?

Pues tratando los mismos temas… y aportando algo más. Un toque diferencial.

Ese plus puede ser de todo:

  • Un encabezado H2 con más información
  • Una forma distinta de contar el mismo contenido, que atrape más al usuario
  • Una forma más eficaz de resolver la intención de búsqueda que hay detrás de la keyword
  • Un content upgrade final

Una buena solución suele ser combinar los dos primeros puntos.

Piensa en las referencias que te has quedado. Seguramente sus estructuras no sean idénticas; alguna tocará un subtema que no se trate en otra y viceversa.

Se trata de coger todo eso, como si fueran piezas de un puzzle, y sacar la estructura definitiva, la más completa.

Y claro, darle forma propia, con tu estilo… el paso final.

#5 Escribo y le doy forma, jamás con el texto delante

Llega el momento de ejecutar.

Aquí poco te puedo decir, la verdad. Que le imprimas personalidad —aunque escribas para un cliente, tus textos siiieeeeeempre van a llevar tu sello; por algo te contratan, ¿no?—, eso sin duda.

Y para evitar tragedias, procura no tener las fuentes cerca o al lado a la hora de redactar.

Ya las has revisado antes y te has llevado la info a tu libretita, que sí que tendrás que tener cerca para ir trasladando la información de un sitio a otro.

Como esa libretita no tiene textos literales de las fuentes, no pasa nada si lo que traslades a tu artículo se parece mucho.

Al haber dos traslados —de las referencias a tu libretita, y de tu libretita a tu documento digital— el parecido extremo se pierde, especialmente si en el segundo paso le metes personalidad.

Y oye, ya estaría.

Contenido curado, post sacado y si está bien hecho, ¡a colarse en el ranking para la keyword optimizada!

Porque claro, remember que cuando hacemos curación de contenidos no dejamos de lado jamás de los jamases la redacción SEO, cuidao.

Malas artes a la hora de curar contenidos

Vienen a sintetizar un poco lo ya comentado.

Allá vamos:

  • No copies: ni copy&paste ni redactar cambiando de ventana cada 10 segundos para ir consultando la fuente.
  • Nunca tengas la fuente al lado cuando redactes: la dejas atrás cuando te pasas toda la info al papel. Si acaso, puedes consultarla puntualmente si al redactar sientes que no lo tienes del todo claro o que te falta info —puede pasar—.
  • Coge más de una fuente: si solo te quedas con una, mal asunto. Habrá mucho parecido. En tal caso, no estaría de más un señor link al final del post, a modo de agradecimiento.
  • No te sientas mal: los autores curan contenidos desde hace mil. Los expertísimos en ciertas cosas no escriben los blogs sobre las mismas. Copiar es una cosa; curar contenidos, otra bien distinta. Roba como un artista, decía Austin Kleon.

Buenas artes en la curación de contenidos

Más allá de seguir el método que te he comentado que sigo yo y me funciona, a ver este par:

  • Cita: no es obligado, pero si una de las fuentes ha sido la repanocha dándote información por encima del resto quizá sea buena idea citarla. Y digo «quizá» porque lo lógico es que sea tu rival a la hora de posicionar, así que ese link juega en tu contra. Ahí tienes que decidir qué hacer. Yo no suelo citar, por ejemplo, salvo en contadísimas ocasiones.
  • Créete capaz: el primer obstáculo eres tú. «¿Cómo voy a escribir sobre algo de lo que no tengo ni idea?» Un servidor ha escrito sobre cuidar orquídeas, prevención de riesgos laborales, cultivar marihuana, hechizos y encantos, aceites, forjas, fiscalidad en Andorra, carritos de bebé, subasta de obras de arte y un largo no, larguísimo etcétera que no viene al caso.

Bonus: la curación de contenidos turísticos

¿Y cómo se cura contenido en turismo?

¡Aaaaaay!

Pues el proceso es similar, con alguna particularidad.

Generalmente te toca escribir sobre destinos: los qué ver, qué hacer, qué visitar y demás son un clásico del sector.

Bueno, pues aquí es identificar qué elementos se repiten de unos blogs a otros, para quedártelos para tu artículo.

Además, lo suyo es que busques un extra, poco conocido, que no aparezca en los posts ya posicionados.

Luego, te montas tu estructura y consultas información de cada uno de esos lugares de los que vas a hablar. Te apuntas tres pinceladas en tu libretita y es lo que trasladas luego a tu post.

Parecido parecido parecido; te libras de la lectura a conciencia y ese tiempo lo inviertes en leer más individualmente de los destinos/atracciones/puntos de interés escogidos, cuya inspiración para escribir sobre ellos la puedes encontrar en fuentes totalmente distintas a las referencias iniciales.

Es decir, imagina que he de escribir sobre qué ver en Berlín.

Consulto diez blogs y sé que se repiten mucho doce cosas. Bien, mías.

Leo un poco más y decido añadir otra menos común. Bien, bien.

Marco la estructura, me pongo a escribir… Y de cada cosa que escriba busco información nuevamente, en fuentes totalmente distintas.

Estas fuentes pueden ser organismos turísticos oficiales, webs de bloggers viajeros, blogs de agencias de viaje, etc.

¡Cómo me gustaría haber podido estar en todos los lugares de los que he escrito!

Pero no… pura curación de contenidos.

Eso sí: cuando te toca escribir sobre un sitio que conoces bien, te sientes capaz de todo. Conoces el lugar, sabes cómo es el turismo allí, sabes lo que se siente, lo que se respira… Y todo por ti mismo, sin que te lo cuenten.

Y eso es un recurso incontestable a la hora de escribir.

A curar contenidos, ¡que no se diga!

Coles de Bruselas.

Aborígenes.

La renta en Letonia.

No rechaces encargos por no saber del tema; fuera miedos, adquiere un método de curación de contenidos como el que sigo yo y palante, como los de Alicante.

Si tú sigues otros pasos que te funcionan bien y me los quieres contar, yatúsabeh; abajo está la cajita para dejar un comentario.

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